Las capellanías eran fundaciones religiosas perpetuas mediante las cuales un fundador vincula bienes o rentas de su propiedad para sostener a un capellán, que adquiere la obligación de celebrar misas u otras cargas espirituales por su alma y la de sus familiares.
El texto muestra un procedimiento formal completo de toma de posesión, ejecutada con la autorización competente, realización de actos simbólicos, presencia de testigos y petición de instrumento notarial, para garantizar la validez legal del proceso.
La que aquí se trata, instituida por Antón de Foz y su mujer bajo la advocación de San Martín y Santa María Magdalena, se trata de una capellanía colativa, en la que interviene la autoridad eclesiástica en su concesión. No conocemos el momento de su fundación, pero, ya en 1530, mosen Bartolomé Miravet toma posesión de ella, como puede leerse en el documento. En este momento, la capellanía se sostiene con las rentas de tres fincas agrícolas: “Eadem die el dicho mossen Bartholomeu Miravet persiguiendo la possesion de la dicha su capellania etc. tomo la possesion de una heredat plantada de tiras y tierra campa a la basa densalvador que afronta con heredat de mossen Anton Molina con heredat de Domingo Cases con heredat de Joan de Bielsa [et] con paso. Item otra heredat a la val de los tierra campa que affronta con Miguel Celma con herederos de Anton Gallines con herederos de Mateu Martin et con montes comunes tierra campa. Item otra heredat a la val de Nicolau al camino de Alcañiz plantada de tiras y oliveras que affronta con heredat de Joan del Pueyo con heredat de los herederos de Nicolau Benedit et con via publica etc”.
